Para mí, que no acudí a la masterclass de Laura Meseguer, el día comenzaba con la charla de Humberto Matas, de DNX Group, consultora de innovación, aunque en realidad la charla trató sobre otro proyecto, h2i. Aunque esta ponencia es probablemente la que más críticas ha sufrido por parte de los asistentes en el foro de Domestika lo cierto es que a mi me resultó bastante atractiva. La formación es una de las grandes olvidadas en nuestro país y las escuelas de diseño tienden a centrarse en aspectos más técnicos que metodológicos. Y ese es precisamente el objetivo del proyecto de Humberto Matas, crear una escuela para formar a los alumnos en la resolución creativa de problemas sean estos de diseño o no. Durante la charla nos fue contando sus visitas a distintas escuelas internacionales y fue ofreciéndonos la idea que sobre la formación tienen en ellas. Lo cierto es que esta charla fue la que más debate provocó entre la gente que venía conmigo al MAD así que no comparto la opinión de quienes dicen que fue simplemente una sesión de “venta de proyecto”.
El siguiente ponente fue Jean-Marc Joseph, del estudio audiovisual Basemotion. El recorrido por sus trabajos fue interesante y divertido. Muy detalladamente fue repasando su trabajo para BeTV o para el grupo belga Telex entre otros. El mensaje de toda la ponencia giraba alrededor de un mensaje, que no hace falta una amplia experiencia o grandes presupuestos para hacer grandes trabajos, lo que hacen falta son ideas y mucho entusiasmo para llevarlas a la práctica aprendiendo lo que haga falta por el camino. La mayor parte de los trabajos se pueden ver en la web pero hay uno que por original y desternillante no deberíais perderos, Perspectives.
El toque final de la mañana lo dio Agency Republic a través de Anders Gustavsson. Gustavsson fue uno de los fundadores de farfar, agencia que ya dio una charla en el Mad de 2008 y el estilo, desenfadado, fue similar. En realidad toda la charla fue una llamada al atrevimiento, a intentar hacer cosas de las que merezca la pena hablar. Destacó la fina línea que existe entre publicidad y arte en algunos casos y sobre cómo lo que un día es criticado sin piedad acaba resultando un éxito, casi una norma, cuando pasa el tiempo. Trasgresión, en una palabra. Por cierto que la presentación tuvo su punto original porque en vez de las tradicionales diapositivas usó unas tarjetas con patrones que, al ser recogidos por una cámara conectada al ordenador, mostraba, sobre la imagen de la cámara, una imagen (en 2D o 3D) o vídeo. Original, aunque dio más de un problema.









