Ni siquiera las revistas sobre diseño gráfico se venden por su diseño. De hecho, muchas de estas revistas tienen un diseño bastante sobrio para no ensombrecer los trabajos ajenos que muestran en sus páginas. Para el resto de revistas la música es similar. El diseño, que es una forma, sigue el paso de la función, que es el contenido. Esto mismo lo afirma Jacek Utko, diseñador gráfico especializado en prensa, en este fragmento de una conferencia que podéis ver en YouTube. Pero a la vez afirma que un cambio en la forma puede tener un efecto espectacular en los resultados comerciales de una publicación. ¿Es esto así?

Los resultados que nos enseñan Utko son espectaculares (incluye un caso en que el aumento de ventas llega al 100%) pero hay que decir que los rediseños, los que se hacen bien, se hacen al menos tanto desde el departamento de diseño como desde la redacción. Lo primero que hay que hacer al plantearnos un cambio de estilo es repensar los contenidos (qué queremos decir, cómo lo queremos decir) en el conjunto de la revista y en cada tema en particular, buscando coherencia y ritmo de lectura. Con ese trabajo hecho, y suele ser un trabajo que se toma muy a la ligera o simplemente no se hace (o que se hace sin tener en cuenta al diseñador, que también es un error común), la labor del diseñador consiste en crear una forma para un fondo, un diseño para un contenido.

Así que los primeros diseñadores tienen que ser los editores/directores de las revistas. En estos casos que vemos en el vídeo de Utko es probable, yo diría que seguro, que el cambio no sea sólo gráfico, que sea de concepto, un cambio en la forma en que se dan las noticias e incluso en qué noticias se dan y con qué prioridades y estilos editoriales. Las revistas se venden por sus contenidos, por qué se cuenta y cómo se cuenta. El diseño suma o resta, según facilite la comprensión o no de esos contenidos, sea coherente con ellos y dé al lector un sensación de complicidad con la publicación pero ninguna revista se salva ni se pierde sólo por su diseño.